sábado, 30 de junio de 2012

Vivir es fácil con ojos cerrados

En un mundo paralelo Juguemos a un juego... Juguemos a cambiarnos los papeles. Aquel niño que sufre acoso, que no ha hecho ningún mal a nadie, pero todos lo culpan de su sexualidad y termina por morir para no sufrir. Aquel presidente que hace sufrir, que ha sido el líder del mal y no le acosa nadie, al que todos culpan de cabrón y termina con un millón bajo el brazo. Cambiemos los finales: Aquel niño que sufre acoso, que no ha hecho ningún mal a nadie, pero todos lo culpan de su sexualidad, termina con su sufrir y un millón de abrazos . Y aquel presidente que hacía sufrir, que ha sido el líder del mal y no le acosaba nadie, al que todos culpaban de cabrón y termina por morir para no hacer sufrir más. ¿Es un final más justo? Hoy, tal y como están las cosas, veo y me doy cuenta de muchas cosas que no creía. En concreto una que me llama mucho la atención: Y es que la crisis UNE, y cuando vengan como ratas callejeras el rey y el presidente pidiendo de comer una barra de pan a mi panadería, con todo el dinero del mundo, más concreta y literalmente del país, les diré que se lo compren a quien quiera vendérselo, porque por mi, que se mueran de hambre por dejar sin dos barras diarias a cada familia, cuando vengan suplicando cuando el dinero no valga nada. "Cuando el amor mueva más que el dinero, dejarán de haber guerras" Gandhi.