domingo, 7 de septiembre de 2014

Cagamos como paralíticos.

Es verdad, estamos tan occidentalizados y acostumbrados a creer que se tiene que hacer sentado en la taza fría del váter que olvidamos que nuestro instinto natural es agacharnos para evacuar teniendo superiores las rodillas flexionadas.
Me hace gracia ver el Belén y pensar que nos están dando una lección de hace más de dos mil años cuando aún cagarían en el campo. Pero hoy en día este tema queda más surrealista, ¿quién iba a pensar entonces que en el futuro no sabrían cagar? Y no lo digo yo, lo dice El caganer y el Doctor Txumari Alfaro -el que lideraba el programa La botica de la abuela- es, para mi, el mayor representante naturópata que conozco al que le tengo mucho respeto por todo lo que dice como y cómo lo dice, entre otras cosas el que sentarse como se hace para cagar tensa el recto e impide -pues eso- cagar bien y más a gusto.
Y si no hagan la prueba bajando el culo al suelo en el campo, o subiendo a la taza en casa. Verán así que quien tuviera problemas para excretar se le van en un santiamén y así dejará de tener que hacer fuerza para un acto tan corriente como es el sentarse en la taza del váter. Ya no tendrán que hacer tiempo ahí sentados, aprendiéndose las etiquetas del champú o consultando el móvil mientras espera a que salga por su propia cuenta.
Parece mentira, pero tenemos mucho que aprender de la naturaleza. Y otro tema a tratar más adelante sería ya el utilizar el agua para limpiarse -como hacen algunos baños japoneses- porque si algo hay que aprender también es a no gastar tanto papel que no nos hace falta. Aunque con una altura estática y considerable puedes refrescarte el ano con el efecto rebote.
La única conclusión que podemos sacar en claro de esto es que ya podríamos aprender como perros a levantar la pata para excretar mejor.

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