martes, 28 de julio de 2015

Me cago en to' (o bueno, en casi todo)

Puntualicemos, yo me puedo cagar en alguien y añadir un PERO tan gordo como la propia mierda,
o puedo no hacerlo porque para disculparse por sus palabras tienen a los políticos o a su madre,
prefiero no retractarme de lo que digo ni de mis propios insultos.
Yo me cago en los anarquistas, en el punk, en el rock español, en los poperos españoles -pero con menos énfsasis-
en los festivales indies y en sus organizadores, guardias, puestos de comida basura y falsos campings en los que no se incluye las tiendas de campaña,
en el servicio de devoluciones de la grandísima mayoría de establecimientos de multinacionales, en las colas, en el adsl y el wifi bajo y la lentitud de multitud de programas online, en google Drive, en todos los monopolios habidos y por haber,
en Apple, telefónica y cualquier aparato tecnológico muy por debajo de las eficientes expectativas tecnológicas que se me ocurren,
en el ayutamiento y en los políticos que no van a trabajar ni mucho menos van a mover un dedo o un euro de su enormísimo sueldo para cambiar algo las cosas aquí
o mejorarlas aunque sea por caridad entra parte del mundo, en la solidaridad de la iglesia, en las propias inútiles iglesias -por qué no, antes se usaban para algo útil como para el teatro,
ahora todo el teatro lo hacen ellos- y en los conventos, en los curas y las monjas, en los idiotas, en Lars von Trier, en Arturo Pérez Reverte,
en la ley sálica, en las herencias, en la ley sinde, en las leyes no escritas, en el derecho de pernada, en las ayudas del estado que nunca llegan y que serían más útiles si en lugar de dinero fueran recursos,
en las empresas de economistas, en los economistas, en las entrevistas, en los castines (castinggges* *cómo coño quieren que lo escriba en plural), en los listillos, en los repetidores, en las repeticiones,
en los aparatos electrónicos antiguos de marcación automática, en los latinos que trabajan de teleoperadores subcontratados para un país que no es el suyo, en las llamadas inoportunas (que son siempre para quien lleva un horario de vida alterno),
en los horarios, calendarios, manubrios de pomos y puertas, en los interruptores, en las fechas señaladas y los candelabrios, en los disléxicos que se creen más inteligentes,
en Hollywood y toda su mierda como DC y Marvel (excluyendo Howard The Duck), en los anuncios de internet promovidos por virus, en los malwares (virus), en los informáticos que no me arreglan el ordenador ni pagando,
en la gente que te dice algo le pides ayuda y no te responde luego, en los técnicos que necesito y aunque prometa cosas a cambio piensen que no les hago falta para nada ni ganarán nada conmigo, en los que prometen,
en los argentinos en general o en aquellos que beben mate, incluyendo los bigotudos principalmente, a excepción de aquellos homosexuales con bigote que les gusta el té y Freddy Mercury, en el sida, en el no sida,
en los productores de Vincent Finch, en Vincent Finch, en Telecinco, en Antena 3, La Sexta desde que se fusionó, en los anuncios de televisión sobretodo aquellos que tienen que hacer una canción que rimase y ni eso, en las webs que primero te ofrecían contenido y luego no te ofrecen salidas (seguramente ni pagando),
en las webs de ligues de pago, en los comentarios de Facebook de grupos que me la sudan y opiniones que no he preguntado, en la falta de medios para ayudarse entre la gente que puede,
en en los presidentes (excluyendo dentro a Donald Trumb), en Tom Cruise y la cienciología y los egos de otros tantos actores y otros tantos malos como Christian Bale, en las sagas y no en las series, en estética de Tim Burton,
en los críticos negativos sin razón, en las críticas negativas con razón, en los que llevan google glasses, en los profesores de universidad y todos los administrativos que deciden si entrarte o no porque les da la gana,
en los que hacen masters y cursos sin tener ni idea haciendo pruebas para que acepten a todos y en los que organizan conferencias de importantes directores sin avisarme a tiempo, en las bombillas que se rompen, en Edison y la electricidad no inalámbrica,
en las bombillas que no duran una mierda, en las decisiones políticas estúpidas de regalar una bombilla sabiendo que tiene obsolescencia programada, en la obsolescencia programada, en quien decidió que las medias no fuesen 100% latex, en la efectividad de los condones
no reutilizables, en los condones, en casi cualquier otro preservativo o anticonceptivo en forma de químico, en las bolsas de plástico, en las bolsas de basura (incluídas en la anterior descripción), en la basura, en el sistema de desechos por reciclaje que va a parar a un mismo contenedor,
en las expectativas que teníamos del futuro, en la falta de inversión y gasto público en solventar estos problemas incluyendo principalmente el ahorro energético y de agua, en el agua me cago también -literalmente además-, y me cago en que no se reuse para abonar,
me cago en los abonos mensuales (sobretodo de fútbol), en las televisiones privadas, en las noticias malas y/o estúpidas o intrascendentes que son lo único que dan, en los bonos o tickets de entrada a ver conciertos que luego son más baratas en la reventa,
en la propia palabra ticket, en los bonobos y su sistema de jerarquías ausente, en la falta de sexualización del colegio, en la educación sexual que no explica primero lo que es el amor, en el amor, en las expectativas del amor, en las esperas, en el amor platónico, en Platón,
en Descartes y el entrecejo de Fridha Kahlo.
Y por último me quiero cagar también en todos los idiomas que no utilizan el mismo alfabeto que el mío, en las erratas de escritura, en los analfabetos culturales, en el autocorrector de word, en el word de office caducado, en los antivirus caducados, en el efecto 2000 y en lo aburrido que es internet en general sin falta de medios o herramientas para dar a conocer ciertas páginas.

Por que estoy en mi derecho de cagarme hasta en el último profeta que me de la gana, a pesar de las consecuencias que pueda tener.