martes, 23 de mayo de 2017

Problemas del mundo 0: El empresario rico

Hay cuentos que quiero contar que son más una crítica, así que ahí va:

Érase un hombre tan rico, tan rico, tan rico que cuando salió de sus oficinas llegó y se sentó en el escritorio de su mesa un sábado por la tarde. ¿Cómo descansan exactamente los multimillonarios? Cabría preguntarse. Si no trabajan, ¿pierden dinero?
Un hombre que ha renunciado a todo por seguir ganando dinero que no podría gastar en su vida ni en la de cuantos hijos pudiera tener si se pasara el resto de su esterilidad conciviendo.
¿Qué hace un hombre multimillonario para descansar? ¿Tiene un "después del trabajo"? Si es él el dueño del trabajo, ¿trabaja cuando quiere?
Quizá busque gente en la que invertir, pero no podrá ver tantos canales de internet ni artistas por mucho que le dedicase su descanso al ocio.
Siendo tanta gente, y tan competitivos, ¿por qué mira siempre los avances de internet como una amenaza mundial como si se acercara la última gran guerra? ¿Acaso habrá una última guerra, tecnológica, que no pueda hacernos llegar a la paz nunca? ¿Preferimos la guerra? Desde su casa, el hombre con grandes colecciones de escopetas antiguas y armas que solo le servirían de un apocalipsis o una revolución en su casa, asiente. Dice que sí.
Pero, ¿Y estás preparado?
Un trombón de varas desmiente su seguridad.
Pero el hombre, quien se ofende, a quien podríamos llamar Sir -eso le parece mejor- tiene tanta seguridad que ni un capo de la mafia traficante de coca, marfil, speed y derivados blancos como podrían ser los lácteos (su base encubierta) podría entrar en su casa, preocuparle por intrusiones que pudieran ver ante las cámaras sus oficiales -sí, oficiales porque el estado sabe sus chanchullos para evadir impuestos y los pasa por alto- y llegar hasta su cara y hacerle lamer su culo con su lengua. El actor se negará a esto si hicieran una versión audiovisual.

Pero, ¿de qué trabaja? ¿Y por qué tanto? Para qué. Creo que no le contaron nunca la historia del pescador y el empresario.

"Una civilización avanzada": En una guerra mundial.

Si alguna vez entráramos en contacto con otros seres inteligentes de otro planeta cabría pensar que son amigables, han venido a experimentar y a comunicarnos sus conocimientos y avanzada tecnología... aunque para esto tendríamos que tener una mentalidad abierta y tan amigable como la de ellos.

Se dice, y no es del todo cierto, que una raza inteligente sería depredadora para poder estar encima de la base alimenticia, pero no creo que haga falta. Con la de recursos y variedades de plantas seguro que serían capaces de aprovechar sus recursos sin llegar a convertirse en seres hostiles que se alimenten del sufrimiento ajeno. Pero, ¿porqué vendrían aquí a visitarnos?


Dudo mucho que vinieran por recursos ya que el espacio está lleno de ellos... en todo caso de mano de obra, aunque estando donde estamos creo que ya nos hemos esclavizado a nosotros mismos bastante.

En una guerra mundial:

La verdad, es que me gustaría ver cómo se desarrollan los juegos de espionaje y alianzas secretas teniendo todo el mundo acceso a internet.

El único que saldría perjudicado es Jim (el nordkoreano) como se atreviese a meterse de por medio.

Catástrofe mundial

<<Si de verdad queremos evitar una catástrofe a nivel mundial, tendremos que estar capacitados para darle otra utilidad más pacifista a lo militar. Si en lugar de haber un enemigo que bombardear, un avión lleva ayuda a quien lo necesita se salvaría más vidas e intereses comunes.
¿Imaginan un mundo donde en lugar de hacer lo que nos dicen, utilizamos los recursos que nos dan a nuestro alcance -cual club secreto de no lucha- y hacemos esto por el bien? Imagínenlo fuerte. Y tradúzcanlo a todos los idiomas, que el idioma del amor no entiende de lenguas, salvo para besar.
Deberíamos estar tan bien coordinados -a pesar de las evidentes faltas de ayudas económicas- para ser capaces de llevar paz a aquellos lugares donde se planean conflictos o donde hay problemas bélicos internacionales por intereses económicos... que creo que es al final el único interés maléfico que hay. Deberíamos ser capaces de enviar una solución a cualquier parte mediante internet sin que se pierda o se tergiverse la información para mal.
Entrenar a los soldados para apretar un botón no es revolucionario, una revolución empieza con la contradicción de no obedecer las órdenes de un superior, de no apretar ese jodido botón que acciona la catástrofe mundial. Prefiero bailar un día más a pedir perdón y suplicar a los cielos porque la radiación no llegue hasta aquí.>>

[Bombardero Reverde (Conclusión)]

lunes, 8 de mayo de 2017

El ego de un artista y la humildad

Hoy en seguida cualquiera se hace llamar escritor, actor, artista, guitarrista o director, el ego está, pero pocos dicen "estoy empezando".  Es probable que quien diga esto no sólo no lo sea sino que o está empezando o demasiado se cree para no poder aprender de los demás, porque si algo es cierto es que en el mundo del arte TODOS estamos empezando siempre debido al constante cambio y avance de la creatividad y la cultura humana.
La humildad está infravalorada en el mundo del arte porque se piensa que ser humilde no está bien llevado con tener un grandísimo ego, cuando no es así.